Thursday, June 01, 2017

No es el “humo de Satanás”; incendio cerca al Vaticano



Información de La Nación de Buenos Aires vía Yahoo News, Jun-01-2017.

Se incendió un depósito de autos en Roma y el humo afectó al Vaticano

Un gran incendio en un depósito de autos se desató hoy en Roma, lo que derivó en numerosas explosiones violentas, acaso por estallidos de las baterías y los motores de los viejos autos arrumbados en el lugar.

Una densa columna de humo oscuro se observaba desde distintos puntos de la capital italiana y una nube negra, incluso, cubría zonas de Ciudad del Vaticano.

Para entender mejor la alusión al “humo de Satanás”, ver esta entrada.

“El único ‘jefe’ del Papa” cree que el diablo es una “figura simbólica” creada para expresar el mal


El único ‘jefe’ del Papa” es el titular de un artículo contenido en el suplemento dominical Papel del periódico español El Mundo, May-28-2017. Se trata de una entrevista con el Prepósito General de los Jesuitas, Arturo Sosa Abascal, en donde se le pregunta sobre diferentes temas. En su última respuesta aparece la curiosa afirmación de que el diablo es una “figura simbólica” creada para expresar el mal.

Para terminar quería preguntarle si cree que el mal es un proceso de la psicología humana o proviene de una entidad superior.

Desde mi punto de vista, el mal forma parte del misterio de la libertad. Si el ser humano es libre, puede elegir entre el bien y el mal. Los cristianos creemos que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto Dios es libre, pero Dios siempre elige hacer el bien porque es todo bondad. Hemos hecho figuras simbólicas, como el diablo, para expresar el mal. Los condicionamientos sociales también representan esa figura, ya que hay gente que actúa así porque está en un entorno donde es muy difícil hacer lo contrario.

¿Y nos será que lo que sucede es que Sosa Abascal no habla por propia voluntad sino que está poseído por un espiritu, no digamos el del Diablo, visto que el aludido no cree en él, digamos el de Herbert Haag?

En otro aparte de esa misma entrevista, Sosa Abascal refiriéndose al diaconado femenino, dice: “El Papa ya ha abierto la puerta del diaconado creando una comisión. Después podrían abrirse más puertas”.

He aquí el mapa de ruta para crear la “Iglesia con rostro amazónico”

Una vez lanzada por Francisco la idea de un sínodo para la Amazonía, los jugadores van mostrando mejor sus cartas, evidenciando que lo del sínodo es meramente un cascarón que justifique lo que ya se tiene decidido que se va a hacer. Y no podría darse a conocer sino en un medio próximo a estos tales, como es Tierras de América, en donde aparece publicado hoy un artículo (portugués) que recoge pareceres —ninguno contrario— de diversos protagonistas que confluyen hacia el mismo fin: Crear la “Iglesia con rostro amazónico”. Rapidamente el sitio bergogliano Vatican Insider publica la versión en italiano del artículo. Todavía no la versión en español, por lo que publicamos nuestra traducción propia.

AMAZONÍA. AGENDA PARA UN SÍNODO. Los puntos más importantes que deben ser tratados en el eventual encuentro, según los obispos de la región.

Por Rafael Marcoccia
São Paulo Brasil


El Sínodo para la Amazonia sugerido por el Papa Francisco a los obispos peruanos está en marcha. En primer lugar, para definir los contenidos temáticos de la inédita asamblea. Entre los obispos de la Iglesia amazónica brasileña, la discusión está abierta y, en palabras de algunos de ellos, se destacan cuatro puntos prevalentes: la falta de sacerdotes y, por lo tanto, de las funciones magisterales y litúrgicas en varias regiones; el crecimiento de la presencia de evangélicos en las comunidades; la amenaza de destrucción de la selva amazónica y la violencia que sufren los pueblos indígenas.

Los cuatro ejes temáticos están evidentemente interconectados: la dramática escasez de sacerdotes en un área tan vasta hace que las celebraciones litúrgicas en ciertas comunidades sean igualmente escasas, que la catequesis sea prácticamente inexistente y que la presencia evangélica prácticamente no encuentre oposición. Por eso, en la cima de la preocupación de la Iglesia amazónica está la idea ampliamente debatida de la formación de un clero nativo indígena. Don Edson Damian, obispo de São Gabriel da Cachoeira, en el estado de Amazonas, pide que en el hipotético Sínodo se profundicen tres puntos, en su opinión, centrales: la formación de sacerdotes nacidos en la región; la formación de indígenas que sean sujetos de evangelización; y la institución de ministerios y ritos propios para los sacramentos y bendiciones para las culturas indígenas. Sobre la formación de sacerdotes autóctonos, dice don Damian, el Sínodo debería discutir y podría validar la posibilidad de un curso de formación sacerdotal más rápido que el tradicional, a través de módulos periódicos y en la propia comunidad donde los jóvenes interesados viven, para facilitar la participación de aquellos que no tienen posibilidad financiera o tiempo para salir por un largo período de la región. “Además —defiende el obispo Edson Damia—, ayudaría en el sentido de que los jóvenes que crecieron en el lugar conocen mejor que nadie la cultura y el modo de vida de aquella comunidad específica. Es más eficaz que traer a alguien de afuera, que necesita pasar por un período, a veces largo y difícil, de adaptación”. Para Edson, la formación de líderes indígenas es un paso decisivo para la Iglesia de la Amazonía. “Sólo formando un clero local es que el pueblo indígena puede asumir un papel de protagonista en la evangelización en sus aldeas”.

Al tema del clero indígena se junta —también como propuesta para la agenda sinodal— el de la liturgia en las lenguas indígenas locales y la posibilidad de elegir indígenas casados para desarrollar algunos servicios religiosos en la comunidad. Esto sería importante, según el obispo de São Gabriel da Cachoeira, porque la cultura indígena no entiende el celibato.

La eventualidad de un posible Sínodo para la Amazonia, sugerido por el Papa, animó la discusión de algunas autoridades indígenas de las comunidades católicas. Justino Sarmento Resende, ordenado hace 23 años y del pueblo Tuyuka, de São Gabriel da Cachoeira, no ha perdido sus raíces en el encuentro con la fe cristiana. “Nosotros creemos en el Dios creador y tenemos nuestro modo propio de vivir la fe”, afirma. “Un Sínodo ayudaría a que tantas particularidades culturales y de ritos sean reconocidos y valorados”. Leonardo Ferraz Penteado, miembro del pueblo Tukano y coordinador del consejo parroquial en Iauaretê, un poblado de São Gabriel da Cachoeira, está convencido de que un Sínodo centrado en la realidad de la Amazonía “uniría a la Iglesia indígena y ayudaría enormemente en su misión entre los pueblos semejantes”.

Un debate caliente que el Sínodo de la Amazonía no podría dejar de lado es el de ministros ordenados locales, casados o no, que puedan ministrar sacramentos y conducir a las comunidades. Una indicación que ya puede ser adquirida es la de que deben ser identificados directamente por su comunidad y acompañados por los obispos. Se trata de un camino que se embarcó con convicción por quien depende de una presencia capilar de los sacramentos y de la enseñanza cristiana. Una manera directa de enfrentar también la invasión siempre cada vez más maciza de los evangélicos neopentecostales. Don José Albuquerque Araújo, Obispo de Manaos, estado de Amazonas, señala que “el pastor evangélico tiene su familia y está próximo de la persona que pasa necesidad, en la periferia, está inmediatamente al lado de donde sucede el problema”. Un punto fuerte de ellos que debe ser imitado, según el obispo. “En ciertos lugares, estar esperando que la gente nos busque no funciona”. Y añade: “dar fuerza y autonomía a los ministros ordenados locales ciertamente ayudaría en ese proceso, haría a la Iglesia más dinámica y ‘en salida’, como habla el papa Francisco”.

La protección del medio ambiente y de los pueblos. Otro punto importante en la agenda del futuro Sínodo es la selva amazónica y su riesgo de destrucción. Una amenaza que han señalado varias voces eclesiales de la región son los proyectos de minería que avanzan en la Amazonía. Uno de ellos —la mayor minera de oro de Brasil— es conducido por la minera canadiense Belo Sun, en Altamira, en el estado de Pará. La minera ocupó un área de 600 hectáreas, incluyendo la deforestación de 300 hectáreas de selva. También 1.320 habitantes de dos reservas indígenas y cinco aldeas fueron desamparados a lo largo del tiempo. Fuentes de la Iglesia local denuncian que el descarte químico —35 millones de metros cúbicos de desechos químicos de la minería— están siendo depositados en el Río Xingu. Una situación —recuerdan— que ya había sido verificada con la construcción de la planta de Belo Monte, en 2011, que redujo en un 80% el flujo de aguas fluviales, afectando la fauna y la flora. Don Erwin Kräutler, obispo emérito de Xingu (Pará), denuncia que se está causando profundas heridas en el ecosistema: “El que camina por la ciudad sabe perfectamente el absurdo que sucedió. Lo que se construyó fue un monumento a la locura”.

Piensa de la misma manera el teólogo Ivo Poletto, que fue secretario ejecutivo de la Comisión Pastoral de la Tierra y tiene relación con los pueblos amazónicos: “Piden ayuda a los ríos, los bosques, el suelo, la biodiversidad, los pueblos. Están siendo agredidos por la continuidad de lo que es falsamente denominado desarrollo”, afirma. “Se trata de una economía asentada en la práctica del extractivismo predatorio y lo que sobra es el desequilibrio del ambiente de la vida y la inseguridad de la vida de los pueblos, pues sus territorios enfrentan invasiones y amenazas violentas de los que desean controlar y explorar a todo y a todos”. Por este motivo, también se sitúa a favor de un Sínodo que enfrente los problemas y las posibles soluciones: “habría un peso notable, mucho más que los foros y los congresos realizados periódicamente”.

Don Sebastião Lima Duarte, obispo de Viana, en el estado Maranhão, insta firmemente a que un eventual Sínodo analice cuidadosamente las condiciones de los pueblos amazónicos. Y observa que hay varios casos de conflictos por ausencia de demarcación de tierras indígenas. Un caso destacado es lo que ocurre en su diócesis, donde el pueblo indígena Gamela es víctima de ocupaciones abusivas. Otro caso es la del pueblo indígena Jaminawa Arará, en el estado de Acre. “La Iglesia —sostiene don Sebastião— debe ayudar en un proceso de reorganización de los pueblos indígenas y quilombolas para la retoma de sus tierras y la reafirmación de sus culturas.

P.S.: La foto es simplemnete para ilustrar y no se trata de ningún mensaje cifrado. Corresponde a un representante típico de la Amazonía, la serpiente anaconda.